sábado, abril 16, 2005

astenia primaveral

He llegado a un momento de mi vida en que cada vez me interesa menos hacer las cosas que siempre he hecho. Incluso pensar mucho es algo que cada vez me resulta más fatigoso, como si los hasta no hace mucho los ágiles músculos de mi cabeza estuviesen relajándose y encontrando placer, no ya en la pereza, sino en la más absoluta improductividad. Pongo la radio y sigo oyendo las mismas palabras tontas de siempre, y los periodistas tertulianos siguen diciendo las mismas cancerígenas gilipolleces. Pero a mí no me importa. Yo les escucho sin mucho interés, pero con una fidelidad que llega a sorprenderme a mí mismo. De igual manera, incluso soy capaz de quedarme tirado en el sofá mirando la tele sin capacidad de reacción.
A veces voy al cine. La oscuridad de la sala es maternal como una placenta de sombras. Agarro un vaso gigantesco de palomitas calientes y una botella de agua. Me siento al fondo y miro. Sólo miro. Veo tiros y coches que se persiguen, chocan y quedan destrozados. Me río. Creo que soy un hombre feliz.
A veces me quedo solo en casa. Me quedaría toda mi vida. En la calle sólo hay bares, vecinos delicados y coches verdiblancos de policía. Pongo un disco. En inglés, no vaya a oír alguna letra que me haga pensar. Velvet Underground. No. Me traen recuerdos de otros tiempos más salvajes. Wim Mertens. No. Me va a poner triste. Nirvana. No. Me pondría a dar botes irremediablemente en mitad del salón y acabaría rompiendo algún tiesto. Stravinski. No. Demasiado conceptual y ya he dicho que se me han atrofiado los bíceps que tengo (tenía) en el cerebro. A la mierda. No pongo música. Vuelvo a pensar en ella. Entre tanta indecisión hay algo que sí tengo claro: me comería una pizza. Tamaño familiar. Yo solito. Tengo hambre. En algún sitio tengo que tener uno de esos coloreados panfletos de Telepizza. Sólo sería cuestión de encontrarlo y llamar. ¿Qué hacen aquí estos calcetines sucios? Mierda. A ver qué hay en la nevera. Si quiero comer tendré que salir. Pero hace un viento terrible. ¿Adónde voy yo ahora?

Algún día de estos voy a aprender a volar.

2 Comentarios:

Blogger luisa dice...

Su pizza, hermana. Desde Granada que llega desde La Zubia y sólo ha sido que se ha petado el horno un rato y no llegaba tampoco. Ya le estamos aquí con su pedido. Pizza urzz. Y en fin, que: Migue, menudo tirar para adelante tremendísimo el del texto este que. Demonias, qué texto. Y no es sólo porque yo lleve verde un rato, no. Muchos besos y hasta ya.

La Luisa -que no saldrá como por encantautomatismo directo de las redes porque es ahora cuando iré a corvales y creo que era a partir de cuando en fin

12:44 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

Que me tiene usted abandonada su Corvales News, hermana, que la visito y no sale de ese post de prueba.
Que a ver.
Que nos vemos.
Pero ya.

10:56 p. m.  

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