jueves, marzo 31, 2005

a salvo del mercado

De una interesante entrevista que el gran David Franco hizo a Alexis Díaz-Pimienta para www.rebelion.org, un párrafo sin desperdicio.

David Franco: Bueno, para finalizar ¿Qué le dirías a los escritores jóvenes desde el punto de vista de una escritura comprometida con la realidad?
Alexis Díaz-Pimienta: Chico, la única recomendación que yo creo que se le puede dar a un poeta en estos tiempos de mala literatura es que se mantenga a salvo del mercado. El mercado en el sentido amplio de la palabra que escriba porque lo necesita de una manera orgánica y que sea como dice mi amigo Romualdo Irsula, uno de los grande escritores cubanos de esta época, totalmente desconocido no sólo en España sino también en Cuba, porque además es un hombre de una rigurosa coherencia, es un hombre que se ha mantenido inédito, no ha querido ni quiere publicar nada, pero sin embrago es el profesor de casi toda una generación de escritores y poetas cubanos. Como dice Írsula: la única militancia que debe responder un escritor es la militancia estética. Y toda militancia estética cuando es rigurosamente un creador consciente de la importancia del papel social que juega lleva ya implícito un compromiso político y social. Si se es un militante estético de la literatura se es un escritor comprometido con un tiempo y con una forma de ver la vida y de interpretar el mundo, entonces el único consejo es mantener a salvo del mercado y militar en la literatura.

2 Comentarios:

Blogger inwit dice...

Cómo me roe esta contradicción que se suma a las que ya teníamos: ¿publicar? (e inmediatamente se sigue:) ¿concursar?

¿Es presentarse a un premio airear la militancia estética o es anularla por contradictoria?

Son preguntas que me hago yo pa mí, nadie se sienta interpelado. Pero sí me encantaría escuchar algunos puntos de vista.

10:46 a. m.  
Blogger garcía argüez dice...

Bueno, amigo inwit, lo de vivir con contradicciones y conflictos es el estado de lucha natural. Pero de todas formas, mantenerse a salvo del mercado no significa no “negociar” con él. Se trata de mantenerse a salvo de la lógica del mercado, es decir, de no convertirlo en el motivo de tu escritura ni en la guía espiritual de tus acciones: uno puede tratar de publicar y hasta de presentarse a concursos y ganarlos, porque realmente crees en la necesidad de difundir las palabras y eso está bien: el sistema está lleno de rendijas por las que entrar y salir del castillo de los malos: eso sí, nunca creyendo en sus rituales, ni instalándote en sus salones (ver “Usted también puede ser un poeta en resistencia”) ni, por su puesto, aceptando sus normas más allá de lo rigurosamente imprescindible. A fin de cuentas, que uno deba, por ejemplo, manejar dinero en su día a día para sobrevivir (y buscarlo, ganarlo y gastarlo) no significa que uno crea en la lógica del capital ni en sus consignas ni en sus dioses. A veces uno debe arrodillarse ante Dios, pero eso no significa que uno crea en él. Ahí está la lucha, en mantenerse en guardia con uno mismo. ¿Hasta dónde puede uno negociar sin implicarse del todo? Esa es la resbaladiza guerra diaria en que andamos todos. Queda abierto el debate.

8:29 p. m.  

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