lunes, noviembre 29, 2004

la luna y el tejo

Ésta es la luz de la mente, fría y planetaria.
Los árboles de la mente son negros. La luz es azul.
Las hierbas descargan sus penas a mis pies, como si yo fuera Dios,
dándome punzadas en los tobillos y murmurando su humildad.
Humeantes neblinas refinadas moran en este lugar,
que una hilera de lápidas separa de mi casa.
No veo adónde se puede ir.
No es la luna una puerta. Es una cara por derecho propio,
blanca como un nudillo, y terriblemente trastornada.
Arrastra el mar en pos, como un delito oscuro; está callada
con los labios en O de la desesperación total. Yo vivo aquí.
Los domingos, las campanadas, dos veces, le dan un susto al cielo…
Ocho grandes lenguas que afirman la Resurrección.
Al final, sobriamente, gonguean sus nombres.
El tejo apunta hacia lo alto. Tiene forma gótica.
Los ojos, siguiéndolo, se alzan y encuentran la luna.
La luna es mi madre. No es dulce como María.
Sus vestiduras azules desprenden pequeños murciélagos y búhos.
Cuánto me gustaría creer en la ternura:
el rostro de la efigie, suavizado por las velas,
inclinando hacia mí, en particular, sus tiernos ojos.
Largo trecho he caído. Las nubes florecen,
azules y místicas, sobre el rostro de las estrellas.
Dentro de la iglesia, los santos serán todos azules,
flotando con delicados pies por encima de los fríos bancos,
tiesas de santidad las manos y las caras.
Nada de esto ve la luna. Es calva y salvaje.
Y el mensaje del tejo es negrura: negrura y silencio.


De Sylvia Plath

domingo, noviembre 28, 2004

el miedo

Vas por la calle y hablas y preguntas y ves a quienes compartieron contigo siendo niños juegos y deseos, y de muchachos tertulias y lecturas, pensamientos y palabras, y la apisonadora brutal del tiempo los ha dejado convertidos en sombras de lo que fueron.. Las personas nos hacemos mayores, adultos, y entonces nos doblegamos y nos convierten en seres extraños, acobardados por la mirada sin rostro del poder, de eso que llamamos “la vida” pero que poco a menudo tiene que ver con la vida verdadera. ¿No os habéis fijado, amigos, que cada vez todos tenemos más miedo? Porque el miedo se nos mete en los huesos y no nos deja ser quienes somos, ni decir lo que decir quisiéramos, ni siquiera (y es esto lo peor) nos deja pensar lo que pensamos. De nada sirve tener libertad si tenemos miedo: miedo a nuestro jefe, miedo a quedarnos en el paro, miedo a que nos diagnostiquen una enfermedad chunga, miedo a que nuestra hija llegue tarde a casa, miedo a morir solos, miedo a que nuestro negocio se hunda, miedo a las otras razas y los otros credos, miedo al futuro, miedo a que no tengamos pensiones, miedo a la vejez, miedo a la soledad, miedo a lo que los demás piensen de nosotros, miedo a que lo que podamos decir se vuelva en contra de nosotros, miedo a expresar lo que realmente pensamos porque el poder puede devolvernos la bofetada multiplicada por diez y hacérnoslo pagar muy caro, miedo a llamar las cosas por su nombre, miedo a decir en voz alta que el emperador, en realidad, está desnudo.
Por debajo de la apariencia serena de las cosas y los ritmos rutinarios de la vida, muy a menudo en todas partes puede uno ver el miedo: el miedo se ha apropiado de las aceras, las oficinas, las farmacias, los colegios, los periódicos, los bares, las alcobas...
El miedo es un extraño monstruo engendrado en las gentes, alimentado por el poder y sostenido por la cobardía. Si algún día somos capaces de domesticar al miedo, podemos estar seguros, amigos, de que muchas mentiras se van a derrumbar.
Muchos imperios iban a caer.

viernes, noviembre 26, 2004

nueva cartografía de las guerrillas

¡Qué latido inaudible nos da cuerda
debajo de este ruido de aeroplanos!
¡Qué trasiego de hormigas por las manos!
¡Derecha abajo adentro arriba izquierda!

Oculto donde nadie ya recuerda,
debajo de esta piel y sus pantanos
¡qué pálpito pequeño de pianos
donde nada se entiende ni concuerda!

Debajo de esta sangre y de su aliento
debajo de la víscera, del músculo,
del hueso y de estos átomos pequeños,
hay un leve temblor, un golpe lento,
un movimiento sísmico y minúsculo,
que vibra y vuelve sueño nuestros sueños.

las mujeres y los gatos

Las mujeres y los gatos hacen lo que les place; los hombres y los
perros deberían relajarse y acostumbrarse a esa idea.


Robert A. Heinlein

miércoles, noviembre 24, 2004

improvisada antología para surfin' bichos (V)

El jodido viento nos azota la cara, ¿qué nos traerá?.
Si es la tormenta, aléjate nena,
sabes que cuando oigo la lluvia golpeándome en el cráneo
entro en crisis,
me da el siroco,
se me va la cabeza, y entro en crisis.

Y veo a Saturno devorando a sus hijos, siempre está igual.
Y veo mis manos llenas de sangre, ¿por qué será?.
Y veo a Jesús correteando sin rumbo sobre las aguas.
Tengo un cable suelto dando bandazos en mi cabeza.

Y oigo a lo lejos, gente hablando cosas raras de mí.
Yo no entiendo nada, sobre la tormenta caminante soy,
y peregrino y no paro de escupir rayos y huesos rotos.
Rayos y huesos rotos. Es muy divertido estar en risis.

Crisis, crisis, crisis...

de Surfin' Bichos

lunes, noviembre 22, 2004

párrafos ejemplares (VI)

Aquí me he convertido en algo así como un especialista en silencio; de los silencios, debería decir. Con todo mi ser tenso como una gran oreja, aprecio la cualidad particular del silencio que me anega. Hay silencios aéreos y perfumados como en las noches de junio en Inglaterra, otros tienen la consistencia glauca de la ciénaga y otros incluso son duros y sonoros como el ébano. Llego incluso a sondear la profundidad sepulcral del silencio nocturno de mi gruta con una voluptuosidad ligeramente envuelta en náuseas que me inspira cierta quietud. Durante el día no tengo para aferrarme a la vida ni una mujer, ni hijos, ni amigos, ni servidores, ni clientes que vengan a ser como anclas fijadas en tierra. ¿Por qué es necesario que en el corazón de la noche me permita para colmo avanzar tanto, tan profundamente a lo negro? Podría ocurrir perfectamente que cualquier día yo desapareciera sin dejar rastro, como aspirado por la nada que yo mismo habría hecho nacer en torno mío.

De Michel Tournier

martes, noviembre 16, 2004

y y otro himno de la o.n.g. "chovinistas sin fronteras" (sede central en cadi)

Cuando yo nombro a mi patria
estoy nombrando mi casa,
mi barrio Santa María,
las cuerdas de mi guitarra,
ese Cádiz que se me muere
y un maldito Ayuntamiento
que tiene la mayoría
de las viejas de mi pueblo.
Cuando nombro patriotismo
yo no falto ni un domingo
a la plaza de las flores,
y si digo mi bandera,
que se muera quien se muera,
no es una con dos colores:
con el morado me basta,
si acaso un par de leones...
Cuando nombro monarquía
yo la nombro en gaditano,
que en febrero tengo leyes
para decirle a tods los reyes
que yo soy republicano,
y si digo "mi corona"
es un cielo con colores
y no cambio su alegría
por Juan Carlos ni Sofía,
majestades, mil perdones.
Yo no tengo más princesa que mi niña,
ni mas himno que un tanguillo bien medido,
no tengo más religión que la mujer que me ha parido,
no tengo más libertad que mis canciones,
ni más reina que las propia mojarritas,
y declaro que no tengo más que un reino:
El reino de la tacita.

de A. Martínez Ares

si cádiz por fin fuera cantón independiente

Si Cádiz por fin fuera cantón independiente
para gobernar una república de barcas
dándole la espalda a su maldito continente
y la dejaran siempre junto al mar sin tocarla,
si pudiera hablar con la otra orilla
y recogiera los vientos que soplan de las Antillas
yo, por mí, arrancaría su morada bandera
y honda la clavaría en la playa de la Victoria
para que todo el mundo la viera...
mi bandera enredaíta en una caña de pescar
¡Qué playita, qué victoria, qué país y qué bandera
alargando su frontera hasta los límites del mar!
Tierra, tierra, tierra de los gaditanos,
yo tiré la piedra y enseñé la mano.
Tierra, tierra, tierra... pero no tiemble usted,
que no hay patria que valga una guerra...

aunque...
por Cádiz...
no sé...

de J.C. Aragón

sábado, noviembre 13, 2004

galaxia caníbal

La noche está llena de trampas sin nombre.
Enormes agujeros que engullen
hasta el último rayo del amor.
Cualquier cosa que digas
podrán utilizarla en tu contra.
Las bombas que les lances
serán el alimento
de sus perros de presa.
El amor les hace débiles
siempre y cuando no lo toquen.
A veces es mejor cerrar la boca
y esperar a que, al fin,
se acabe el combustible.

Pero, mientras,
mantengamos con fe las coordenadas.

No podemos relajarnos.
Ni olvidarnos del peligro.

las cajas españolas

Este pasado miércoles se estrenó el documental "Las cajas españolas", del maestro, amigo, hermano don Alberto Porlan. Se trata de un arrebatador, pulcro y hondo documental en el que se narra con mimo de orfebre el accidentado periplo del tesoro artístico del Museo del Prado (guardado en las cajas que dan título a la peli) durante la guerra civil, pequeña gran epopeya que acaba convirtiéndose en una lúcida alegoría de la derrota de la república.
Algunos enlaces sobre la película:

http://www.pce.es/foroporlamemoria/documentos/2004/lbonet_11112004.htm
http://noticias.hispavista.com/cultura/20041025194511/
http://dropastar.com
http://www.seminci.com/plantillasphp/catalogo.php?id_pelicula=303

La película ha sido premiada en el Festival de Valladolid pero aunque no hubiera sido así, el trabajo de Porlan y su equipo es sencillamente soberbio. Y eso que yo aún no he visto el montaje definitivo (sí pude ver un pre-montaje en casa de Alberto hace unos meses). El señor Porlan es uno de esos caballeros irrepetibles tocados por los dedos de las hadas, de la inteligencia y de la vida. De momento, y aunque prometo hablar más de él otro día, dejo aquí un fragmento de su libro "País" para que nos vayamos haciendo una idea de quién es este señor y hasta dónde pueden llegar su talento y su enorme humanidad.

Estos sellos que infectan los breves pasaportes
estos hitos mojones barreras y alambradas
estas líneas de puntos que parcelan los mapas
ni un punto de armonía han aportado al mundo
ni una coma de amor o de decencia.

Gozar el asombroso crepúsculo de Cádiz
navegar por el Dvina cuando lo encrespa el norte
recorrer a caballo la planicie de Hungría
las praderas de Irlanda los bosques de Lituania.
Detenerse a estudiar unos minutos
las nubes que ensombrecen el cielo de Nicosia
atravesar soñando la niebla del Ticino
las selvas de abedules de la Rusia infinita.
Pisar las calles negras de Nápoles o Hamburgo
de Marsella de Londres de Berlín de Estocolmo

Tantas patrias en una que nadie llama patria.
Si acaso, continente, esa palabra hueca.

Y sin embargo, hermanos, qué bien suenan los nombres
con qué timbre tan suave tan común tan sonoro
Peruggia Barcelona París Viena Belgrado
qué hipnótica cadencia qué música componen
Tirana Dover Riga Lisboa Praga Dortmund
inocentes secuencias de sílabas ligadas
Venecia Amsterdam Brujas Dublín Tiflis Varsovia
pronunciadas lo mismo por sabios que por bobos.

Pues oíd la canción, sabios y bobos
escuchad lo que cantan los albatros
en lo alto del cielo y en medio de los mares:
de las naciones ya se acaba el tiempo
los viejos estandartes arderán todos juntos
y los niños ingleses no nacerán ingleses.

Tú no puedes creerlo mas aquellos albatros
avistan ya la ola detrás del horizonte.

Las patrias se terminan y esas aves lo anuncian
con su altísimo canto.
Un día santa Juana tendrá oblicuos los ojos
y vendrá la mañana de una época extraña
que fatal e insensible borrará esta en que vives
como borra una ola de la anterior la huella.

Así que nadie invoque un futuro perpetuo.
Di mañana, di el lunes. Pero siempre no digas
porque siempre fue ayer y ayer pasó por siempre
dejando en los braseros montones de ceniza
y miles de palotes en miles de pizarras.

En los montes del tiempo la nieve dura poco.
Ya son lluvia las nubes, ya es carbón la espesura
ya es un fósil inmóvil el nervioso lagarto.
Si llamas a tu abuelo el eco te devuelve
esa misma palabra gritada por tu nieto.

No hay mañana sin cambio así trabaja vida
bella baila borracha entre naranjos
rompe trueca trasmuta revuelve diferencia
descompone remoza trastoca altera muda
y en ese trajín loco en que nos mece
qué dulce es la certeza de que vendrá la aurora
y qué triste morirse mientras gira el planeta.


De Alberto Porlan

viernes, noviembre 12, 2004

carlos boyero ha dicho del ministro bono

Me fascina que este señor, supuestamente de izquierdas, guarde fidelidad perruna a todos los símbolos de la derecha.

párrafos ejemplares (v)

Darío Álvarez Alonso había comenzado a colaborar en el periódico local haciendo unas reseñas de libros franceses que firmaba con su nombre sonoro y sus dos apellidos vulgares que, encabalgados uno sobre el otro, perdían vulgaridad y ganaban musicalidad. Cuando, en lugar de firmarle el artículo arriba, con su nombre armónico y sus dos apellidos, se lo firmaban abajo, por azares tipográficos, con las iniciales (D.A.A.), le veía yo mover la melena, oscurecer la frente, afilar la miopía y amargar el gesto de la boca: «Me quieren hundir, me quieren hundir». Era, ya, el gran escritor sufriendo las tormentas de la literatura, las injusticias de la historia, como sabía yo que las habían sufrido los grandes, pero sin que este sufrimiento fuese nunca algo mediocre, como un dolor de muelas, por ejemplo, sino con una grandeza de lámina, porque había que ser sublime sin interrupción, incluso en la adversidad de los tipógrafos.

De F. Umbral

martes, noviembre 09, 2004

para ti

Algunos dicen que un ejército de caballería,
o de infantería, o una escuadra de navios,
es lo más bello sobre la oscura tierra.

Yo digo que es lo que uno ama.

Y muy fácil es que todos lo comprendan.
Porque Helena, que conoció a los más bellos hombres,
abandonó a su marido, el mejor de todos ellos,
por navegar a Troya,
sin acordarse de hijos ni del cariño
de los padres ¡Tan lejos desvió Cipris a la amante!

Pues así logra Cipris al corazón doblegar
y al que ama que nunca levemente ame.
Ahora me hace recordar a Anactoria,
que no está ya conmigo,

y la quisiera ver con su amoroso andar
y la radiante luz de su rostro,
mucho más que a los carros lidios o las armas
con que combaten de pie sus guerreros.

Y sé bien que nadie puede alcanzar
la suprema dicha, pero desear tenerla,
es el principio de gozarla.


de Safo de Lesbos

domingo, noviembre 07, 2004

párrafos ejemplares (IV)

Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del coro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.


de Julio Cortázar

me he imaginado a este señor

Este post lo he copied and pasted directamente de la bitácora de Magda Bandera (ya hablamos de ella no hace mucho). Efectivamente, no es sólo una anécdota.

Mensaje insulso pero es algo que me ha hecho pensar. Acabo de telefonear a un profesor con motivo de un reportaje que estoy escribiendo y la señora que me ha contestado ha dicho:
- Pues no está. Ha salido a dar un paseo. Está paseando, pero no tardará.
Hacía años que ninguna persona en activo me contestaba algo así. Suelen decir que han quedado con alguien, que están en un curso, casi siempre están trabajando o tienen algo que hacer. O, simplemente, dicen: "Ahora no está, pero volverá dentro de una media hora". Pero nadie dice que está paseando tranquilamente un martes del mes de octubre a las 8 de la tarde.
En caso de que fuese verdad, no lo confesarían. No queda "interesante".
Ha dicho pasear, no ir de compras ni a mirar escaparates. Pasear implica no hacer nada de nada excepto mover las piernas sin destino fijo y sin prisa alguna.
Me he imaginado a este señor paseando tranquilamente por Granada y me han dado unas ganas locas de teletransportarme.

viernes, noviembre 05, 2004

evolution

No te gusta nada de lo que hay aquí.
¿Buscas vida extraterrestre?
En mi nave tengo sitio, ¡vámonos!,
vamos a ninguna parte.
Desde que eras muy pequeña te gustó
escuchar como crujía tu motor,
llévame contigo, llévame de aquí,
que me estrelle si soy feliz.
Es un bicho raro, cambia de color,
su cabeza distorsiona, es un ciclón,
pero si me dice ven y vámonos,
yo contigo al fin del Mundo.

de Mercromina

los hombres viejos

El poema es un poco más largo, pero dejo aquí estos versos (que no son pocos) en (des)honor a todas las gentes podridas, en general, y a las que han llevado a la victoria a Bush, en particular.


Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,
y una perilla obscena de culo de bellota,
y calvos, y caducos. Y nunca se les quita
la joroba que dentro del alma les explota.

Pedos con barbacana, ceremoniosos pedos,
de su senil niñez de polvo enlevitado,
pasan a la edad plena con polvo entre los dedos,
sonando a sepultura y oliendo a antepasado.

Parecen candeleros infelices, escobas
desplumadas retiesas, con toga, con bonete:
una congregación de gallardas jorobas
con callos y verrugas al borde del retrete.

Con callos y verrugas, y coles y misales,
la dignidad del asno se rebela en la enjalma,
mirando estos cochinos tan espirituales
con callos y verrugas en la extensión del alma.

Saludáis con el ano, no arrugáis nunca el traje,
disimuláis los cuernos con laureles de lata.
No paráis en la tierra, siempre vais de viaje
por un país de luna maquinal, mentecata.

Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,
de un presidio siniestro de abogados y jueces.
Y concedéis los pedos por audiencia de un lado,
mientras del otro lado jodéis a muerte a veces.

Sentenciosas tinajas vacías, pero hinchadas,
se repliegan sus frentes igual que acordeones,
y ascienden y descienden, tortugas preocupadas
y el corazón les late por no sé qué rincones.

No se han hecho para estos boñigos los barbechos,
no se han hecho para estos gusanos las manzanas.
Sólo hay chocolateras y sillones deshechos
para estas incoherencias reumáticas y canas.

Retretes de elegancia, cagan correctamente:
hijos de puta ansiosos de politiquerías,
publicidad y bombo, se corrigen la frente
y preparan el gesto de las fotografías.

Nunca fuisteis muchachos, y queréis que persista
un mundo aparatoso de cartón estirado,
por donde el cartón vaya paticojo y turista,
rey entre maniquíes de pulso congelado.

Trapos, calcomanías, defunciones, objetos,
muladares de todo, tinajas, oquedades,
lápidas, catafalcos, legajos, mamotretos,
inscripciones, sudarios, menudencias, ruindades.

Polvo, palabrería, carcoma y escritura,
cornisas; orinales que quieren ser severos,
y se llevan la barba de goma a la cintura,
y duermen rodeados de siglos y sombreros.

Vilmente descosidos, pálidos de avaricia,
lo que más les preocupa de todo es el bolsillo.
Gotosos, desastrosos, malvados, la injusticia
se viste de acta en ellos con papel amarillo.

Cuando van a acostarse, se quitan la careta,
el disfraz cotidiano, la diaria postura.
Ante su sordidez se nubla la peseta,
se agota en su paciencia la estatua más segura.

A veces de la mala digestión de estos cuervos
que quieren imponernos su vejez y su idioma,
que quieren que seamos lenguas esclavas, siervos,
dependen muchas vidas con signo de paloma.

Se cae de viejo el mundo con tal matalotaje.
Hijos de la rutina bisoja y contrahecha,
valoran a los hombres por el precio del traje,
cagan, y donde cagan colocan una fecha.

Van del hotel al banco, del hotel al paseo
con una cornamenta notable de aire insulso.
Es humillar al prójimo su más noble deseo
y el esfuerzo mayor le hacen meando a pulso.

Venís de la Edad Media donde no habéis nacido,
porque no sois del tiempo presente ni el ausente.
Os mata una verdad en el caduco nido:
la que impone la vida del siempre adolescente.

Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,
que unos soldados de alma patética deciden:
ellos son los que tratan la verdadera muerte,
ellos la verdadera, la ruda vida piden.

La vida es otra cosa, sucios señores míos,
más clara, menos turbia de folios, de oficinas.
Nadan radiantemente los cuerpos en los ríos
y no usan esa cara de múltiples esquinas.

Yo soy viejo: tan viejo, que el primer hombre
late dentro, muy dentro, de mis vividos años,
porque combato al tiempo y el tiempo me combate.
Y a vosotros, vencidos, os trata como a extraños.

Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,
en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.
Con ametralladoras cálidas y canciones
os ametrallaremos, prehistóricas desgracias.

Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida
dentro del corazón, sangrando por la boca:
y os vencerá la férrea juventud de la vida,
pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.

La juventud, motores, ímpetus a raudales,
contra vosotros, viejos exhombres, plena llueve:
mueve unánimemente sus músculos frutales,
sus máquinas de abril contra vosotros mueve.

Viejos exhombres viejos: ni viejos tan siquiera.
La vejez es un don que cederá mi frente,
y a vuestro lado es joven como la primavera.
Sois la decrepitud andante y maloliente.

Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento
rodar sobre mi pecho más claro cada día.
Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,

con este solo soplo dicté vuestra agonía.

de Miguel Hernández

miércoles, noviembre 03, 2004

tabula rasa

Hoy me unto de esquinas. Me hago pan de sorpresa.
Hoy me doy a los perros y a los solares
como ayer me di a los nocturnos y a los gatos.
Honrado y fuerte, cantaré jubiloso vuestros amados nombres.
En cada bar le estaré comprando un bonito vestido a la vida.
Como a hijas, dadme vuestras calles engalanadas,
que yo mismo soy el Gran Paseo
y mi cabeza una plaza llena de risas y toboganes.
Miradme.
Esta luz que cegaba
hoy traerá grandes y viejos barcos fantasma por el mar de tejados,
y en ellos, todas las novias ahogadas.
Pequeñas sandalias celestes de niña los pendientes de sus marineros,
y también los gritos de sus madres en botellas lacradas.
Venid a beber de estos saltos entre las navajas
que nunca se harán guadañas.
Venid.
Mi pie fuera de la cama provocó una estampida de nublados
y hoy hará sol todo el día.
Mirad cómo se evaporan los sufrimientos
como escupitajos de curas enfermos.
Venid.
Pero ven tú, sobretodo,
que hoy toco madera
y florece, amor.

De Cristóbal Ruiz

lunes, noviembre 01, 2004

otro pequeño gran lema existencial

Esta frase se la oí las otras noches a una colega que la cantaba por bulerías:

Esta noche mando yo... mañana mande quien quiera.

ghost in the machine

Las cadenas enormes del mundo
se han puesto en movimiento.

Están los engranajes crujiendo de la fuerza:
motores que se crispan, cigüeñales que tiritan,
clavijas, hierros, bielas, correas, combustible,
palancas, transistores, circuitos integrados,
aceite requemado sobre las manivelas,
los ejes oxidados, los renegridos cables,
el decrépito aparato de la historia
funcionando de nuevo a todo gas.

Se ha puesto en marcha el odio

¡Cómo tiemblan los montes y la gente,
los campos indefensos y las cosas
el mar, la luna, el cielo, el aire, el sol!
¡Todo el cosmos tirita y se estremece
al ver la enorme máquina
sin freno de la muerte!

Pero este mecanismo no puede durar tanto,
no puede ya este raro artilugio
seguir así por mucho tiempo más.
Observa su interior,
asoma tu cabeza y mírale:
su oxígeno se acaba, las fricciones enferman
su viejo corazón de alambre eléctrico.
¿Lo ves?
Se está muriendo.



Está la resistencia al rojo vivo.

chunguitos forever

Estos tíos son increíbles. Se trata de una ciber-entrevista a los Chunguitos (si los Chichos eran los Beatles de la rumba macarra, los Chunguitos han sido, sin duda, los Rolling). No tiene desperdicio. Aquí os selecciono momentos sublimes. Estos tíos son los mejores.

¿Chunguitos for Presidentes?
Si los Chunguitos fueramos presidentes no habría paro en España y yo volvería a la peseta porque el euro no cunde. Cambias un billete de 50 euros y pasa una hora y ya no tienes nada.

¿Por qué "los chunguitos" si de chungos no tenéis nada?
De pequeños eramos muy traviesos y nuestro padre nos llamaba chungos, chungos o chunguitos. Y nos hemos quedado con ello.

¿Vosotros creéis a Jordi Pujol cuando dice que os escucha en el coche?
Si. Porque nos dijo personalmente que se había bajado del coche a comprar en una tienda un disco nuestro.

¿Qué opinais de las oportunidades que les dan a la gente del programa OT?
No queremos hablar de eso

¿Qué es lo más chungo que os ha ocurrido en vuestra trayectoria profesional?
Cuando ibamos a París y nos calló (sic) un rayo en el avión. El pararrayos del avión se lo chupó. Vaya susto.

Chunguitos, no me gusta el flamenco, la copla ni la rumba, pero me parecéis un pedazo de artistas (sic) , así que ánimo y p´alante.
Muchas gracias por este piropo. Escucha"Me quedo contigo" la mejor canción de España y del mundo. En Argentina nos dieron el disco de oro por esa canción. Es muy buena.

¿Discos, Libros y películas favoritas?
Las películas de acción, de Steven Seagal y Van Damme. A Manuel le gustan los reportajes de animales. Y también alguna porno.