sábado, julio 31, 2004

la conjura de los conejos

Sentimos un reguero de conejos nerviosos
Inflamándonos las venas,
Corriendo suavemente por nuestros intestinos,
Limpiándonos por dentro
La arenilla de la muerte,
El hollín de las mentiras,
La ceniza sin forma de la vida simulada.

Los sentimos correr y los sentimos
Nerviosos e impacientes
Por salirnos por la boca y por los ojos.

Saben bien que los zorros
Los acechan ahí fuera.

Pero tienen que salir.

Pero quieren salir.

Pero van a salir.

vinos de reserva

Estuvimos en Alburquerque en el festival "Contepopránea", como ya ha dicho el Lolo en su bitácora. Magnífico fin de semana. Buena música y mejor compañía. Allí vimos a Chucho y nos pillamos su último disco. Ya sabéis de mi especial admiración por Fernando Alfaro, su música, sus textos y su carrera ejemplar. Talento y resistencia como pocos.
Ahora suena "Koniec" (que así se llama el disco) en la casa. Acabo de oír uno de esos versos de Alfaro que tanto me deslumbran (y me alumbran) :

Esos vinos de reseva / no se reservan para mí

Parece que ya refresca ahí fuera. Me voy a meter en la ducha y luego me voy con Charo y Lete a mirar esa enorme luna llena. Estrenamos telescopio.

viernes, julio 30, 2004

endorfina park

Tengo para ti todo en esta mesa:
Vamos a salir hacia otro planeta.
Miro este sofá: veo un rompeolas
y hay un musgo azul sobre la escayola.
Qué suave regalo para los dos
En la dulce penumbra de este salón
Qué raras se ven las cosas, qué extraño olor,
Entorna bien los ojos del corazón.
Si quieres yo voy contigo, que este lugar
nos va a acabar gustando, nos va a acabar helando
Vamos de la mano de la electricidad
Vamos agarrados al filo del cristal
Vamos deslumbrados por la toxicidad
Vamos de la mano por Endorfina Park

Mira del revés, vuélvete hacia dentro
Siente la espiral, flota contra el techo
Las niñas te cantan una canción
Tan dentro del bosque no llega el sol
Por nuestro cerebro fluye la radiactividad
La dicha, la ternura, la anormalidad
Yo quiero vivir contigo en este lugar
y terminar cegados, y terminar helados
Vamos de la mano de la elasticidad
Vamos construyendo la relatividad
Vamos sosegados por la viscosidad
Vamos de la mano por Endorfina Park

Y otro tema más de Vicente

el club de la mantis religiosa

¡Mantis Religiosa! ¡Escondida entre las rosas!

Observa bien mi cuerpo, abre tus ojos y mira
porque va a ser lo último que veas en tu vida
Observa bien mi cara, mi cintura, mis caderas
Porque después de esto, ya sólo verás la tierra
Disfruta cada palmo de mi piel y mis besos
Y aprieta entre tus manos lo que quieras, que yo te dejo
Disfruta y aprovecha mientras estoy dormida
porque cuando termines te voy a sacar las tripas

Ya se te para tu reloj, se acaba el tiempo
Que tu dominio va a caer
Ya se derrumban los palacios de tu imperio
Nada te va a evitar caer

¡Mantis Religiosa! ¡Escondida entre las rosas!

Uníos machos del mundo, que a por vosotros vamos
Os quitaremos las armas y ataremos vuestras manos
Con vuestros cuerpos gastados encenderemos hogueras
Y danzaremos borrachas a la luz de las estrellas

Que se termina ya por fin vuestro gobierno
Vuestra soberbia toca fin
Y uno por uno caeréis en nuestro infierno
Y yo voy a empezar por ti
¡Mantis Religiosa! ¡Escondida entre las rosas!


Otro tema de Vicente
(esta letra la canta, evidentemente, super Mariló)

miércoles, julio 28, 2004

canción para la niña leñadora

Está bien.
Hasta aquí hemos llegado,
yo no pienso continuar:
seguid vosotros, yo aquí me planto.
Y ya no voy a dar
un solo paso más sobre esta arena,
no pienso mover mis pies.
Tan sólo voy a hundirlos en la tierra

Y absorberé
los minerales que hay en el suelo,
respiraré los rayos del sol
y que una brisa lenta mueva mis dedos.
Y luego alargaré
mis brazos hacia el cielo como enormes ramas
y haré que broten hojas de mi piel
y me dará la lluvia el tributo del agua

Y ahora llegan las muchachas
y en sus manos traen hachas...

Y al amanecer 
vendrán los pájaros que hay en la tierra
a encenderme el corazón
Y en mi cabeza habrá una fiesta
Y voy a florecer
con las semillas limpias que me brinde el viento
y en el polen del aire dibujaré
una enorme marea de amorosos insectos

Y ahora llegan las muchachas
y en sus manos traen hachas...

Texto de un tema de la banda de rock Vicente

río muerto

Si te asomas afuera
verás que al río se le hace el agua bocas,
que las ranas seguirán siendo ranas
a pesar de los besos que malgastas,
que los peces llevan espinas clavadas
y que el fondo aquí también es negro.

Si te asomas afuera
verás que esta barca nunca llegará a la orilla
y que tal vez,
no todo lo que te enseñaron
fuera verdad.


de Martín Galindo

lunes, julio 26, 2004

literatura móvil

Esta noticia me la ha enviado el gran Colombi, sacada de un periódico. La he leído y no he podido recordar, pero he querido, aquel epigrama de David Franco que dice algo de Don Quijote concervantes (y colorantes)

La gran popularidad alcanzada entre los jóvenes por una
novela romántica publicada únicamente en los teléfonos móviles,
ha despertado el interés de las operadoras de telefonía y del
propio mundo editorial, que se ha volcado a esta nueva
modalidad de literatura para salvarse de la fuerte caída de
ventas de libros.
'Deep Love' (Amor profundo) es el título de una de las primeras
novelas románticas publicadas exclusivamente para leerse en las
micropantallas de los teléfonos móviles, cuyo éxito ha quedado
demostrado al haber sido 'leída' por algo más de 20 millones de
personas en el portal electrónico, informa el corresponsal de
EFE en Japón Junko Takahashi.
Su arrollador triunfo llevó incluso a sus autores a editarla en
el formato impreso tradicional y sus protagonistas se
inmortalizaron además en la consiguiente película.
A pesar de que la supuesta enemistad entre las novelas para los
móviles y las editoriales conservadoras, el éxito de 'Deep Love'
abrió los ojos de los editores de libros ya que éstos se
enfrentan a una imparable caída de ventas de la literatura
impresa.

Tecnología contra papel
Según la Asociación Japonesa de Editoriales, la facturación de
libros y revistas lleva cayendo por una pendiente imparable
siete años consecutivos, y en 2003 llegó a ser un 20% menor que
la del año anterior.
Se considera que la principal razón del alejamiento del público
de los libros es la creciente difusión de Internet y la
telefonía móvil.
Pese a sus reticencias, las editoriales se han unido a la
tendencia para aprovechar ambos medios en un intento de
restaurar la grave situación que padecen.

Novelas-series
Cuando un lector tiene acceso a los servicios editoriales de un
portal de Internet, donde se exponen hasta 20 novelas de
variedad de géneros, desde novelas románticas hasta policíacas,
puede seleccionar todo lo que quiera por 300 yenes (unos 2,7
dólares) al mes.
Las novelas se publican en una serie diaria o semanal, con unas
2.000 letras en cada entrega, y con un sistema automático para
retomar la lectura en el lugar dejado en último lugar, que evita
las engorrosas búsquedas.
La editorial Shincho, una de las principales de Japón,
considera positivo la existencia de novelas para los teléfonos
móviles, ya que ha conseguido 30.000 abonados a su servicio
desde que lo lanzó hace dos años.
"Las personas que más utilizan los teléfonos móviles son las
mujeres, las adolescentes y de 30 años de edad. Y en realidad,
el 70% de nuestros abonados son mujeres de esa generación, por
eso ellas son nuestro objetivo," dijo a EFE Takuo Murase,
portavoz de la editorial Shincho.

Simples y fáciles de leer
Aparentemente la clave del éxito de las "móvilnovelas" está en
sus frases simples y contenidos fáciles.
"Una novela así debe ser fácil de leer, ya que si el contenido
es tan complicado que obligue a volver a la página anterior para
releer, como contenido no sirve para los móviles", añadió
Murase.
Así, las novelas históricas que reflejan muchos nombres propios
y una historia complicada, no son adecuadas para leer en los
móviles. "Las novelas de los portátiles son tan sólo una
mercancía más para pasar el tiempo", explicó Murase.
Sin embargo, las novelas policíacas han demostrado tener
bastante éxito, y también las románticas, que consiguen muchos
"accesos" debido al gran número de las lectoras.

Falta de tiempo
Esta forma de lectura se ha adaptado como anillo al dedo a los
nuevos estilos de vida de la gente moderna, no dispuesta a
malgastar tiempo.
Según una encuesta de la editorial Shincho, la gente lee la
"literatura móvil" en el metro y antes de dormir en la cama,
gracias a la luz propia de la micropantalla del teléfono móvil,
lo que permite leer en la oscuridad sin molestar al vecino, o
incluso mientras se lleva al bebe en brazos.
A pesar de que ciertos escritores rechazan las novelas para
móviles por su simplicidad, argumentando que prescinden del
verdadero sabor de la literatura, basado en la riqueza de la
variedad de expresiones, las novelas de móviles son un desafío
para las editoriales con el que esperan recobrar a los lectores.
"En la actualidad, la generación de lectores está envejeciendo
y muy pocos jóvenes leen libros. Con las novelas para móviles
creo que por lo menos los adolescentes se podrán acostumbrar a
leer literatura. Y así su interés se extenderá luego hasta los
libros impresos," comentó Murase.


miércoles, julio 21, 2004

la impostura del misionero

No puedo creerlo. Llevo casi dos semanas entrando en http://www.imposturas.blogspot.com/ creyendo que era la esperada bitácora del Lolo, y veo cosas extrañas y yo preguntándome ¿pero qué coño está haciendo Lolo? Porque con Lolo uno nunca sabe cómo va a ser sorprendido ni por qué insospechado flanco. Pero hete aquí que en la URL sobraba un punto.  Y hasta hoy no he descubierto el error.
Pero una vez subsanado, en fin, ahora sí que sí. El gran Lolo Ortega, el irrepetible Lolo Ortega, el extraterrestre Lolo Ortega nos concede al fin la que posiblemete será la bitácora más lúcida y ácida de la red.
Ahora sí que sí.
Que tiemblen todos.

De botón de muestra el post de arranque.

Tengo un viejo guión del programa de Ana Rosa Quintana sobre mi mesa. Un café que ya no quema. Un ordenador encendido. Unas cuantas cosas más que hacer. Un móvil que puede estar pasando su último día a mi lado. Tengo sabor a café en la garganta. Los ojos medio cerrados. La ventana medio abierta. Unos albañiles hacen obras en mis oídos. Golpean con un cincel mi frente. Me recuerdan a mi padre. Oh, os voy a hablar de mi padre. Mejor aún, os voy a hablar de vuestros padres. Me voy a tomar la tensión
Fin de la presentación

Lolo, por cierto, entra en la otra dirección (con el punto) ... mera curiosidad.

regresar a la línea

La infancia son recuerdos de un mar en la atunara, una atunara de casas de lata y calles de arena negra, el mediterráneo sucio, helado y amoroso y las enormes anclas de la almadraba tiradas en la playa como los esqueletos de unos cetáceos antediluvianos, oxidados como los hombres de la mar, y la figura enorme del peñón recortando su silueta sobre la neblina de la media mañana. El olor del puchero de mi abuela llenando el mediodía, la casa de mi primo, el escalón de la marea agitando los guijarros en la rompiente, mi tío contándome historias de ahogados que eran perros fantasmas que a la luz de la luna vagaban por la playa, y luces extrañas que salían del mar, y mi abuelo freía el pescado en la tasquita de su vejez, y canturreaba por Pepe Marchena y traía por la calle sus andares de hombre de la mar, y entonces se hacía de día pero la arena de las calles seguía negra, como quemada, y el viento helado de la mañana barría los techos de lata encalada y las tejas de la vieja iglesia donde mi madre cantaba de niña y donde, de noche, las olas rompían sus dedos de aguas blancas. Cuando jugábamos en la calle y escarbábamos con las manos, rass, rass, rass, las uñas se nos ponían negras y se hacía de día pero la arena de las calles seguía fría, como de nieve, y las gaviotas se daban los buenos días desemperezando sus alas geométricas, alargadas y espumosas.
Y son recuerdos también de un balcón en los pisos Periáñez, la calle Padre Pandelo como un hormiguero de coches, niños y gatos vagabundos, un sucio cañaveral a la espalda que hoy seguro no existe y una iglesia de ladrillos oscuros, y un colegio dos calles más allá y don Racundo haciéndonos rezar el ángelus y Roberto, y Pedrito y todos los demás, y mi abuela María con su figura delgada y pequeña corriendo por la calle, arrastrándome de la mano por el paseíto Fariña. Y mi primo y yo descubriendo el mundo poco a poco, y mis tíos en la plaza rodeados del olor de la sangre de los peces, y mi madrina y su peluquería, y los libros de mi tío y las risas de mis primas.


cuaderno de resistencia

Una nueva bitácora destinada a ayudarnos a vivir. Desde el sur del sur, damas y caballeros, el gran David Franco.

Camina, ve desnudo como un signo.
Secuestra a alguien y hazlo muy feliz.
Cuando parpadeen, escóndete.
Invoca la conjura de los ojos
que te aman frente a los ciegos.
Funda una red postal alternativa
en la que los remitentes reciban
las carta y postales, los paquetes
que siempre han esperado.
Allana las moradas de los vivos
y abandona pequeños poemas de esperanza
y resistencia, fotos de Giap,
instrucciones para una gymkhana maoísta.
Duerme en los cajeros automáticos
sobre fajos de billetes falsos.
Di que los sacaste para dormir mas cómodo.
Arranca las etiquetas de la ropa
y cóselas a harapos
o a disfraces de jueces y de militares.
Practica la cocina creativa en hormigoneras.
Paga el ticket del metro o del bús con plumas mojadas.
Fotocopia y difunde el día más feliz de tu vida.
Haz un buzoneo con ellas.
Reparte en los recreos pájaros
para que sean liberados.
Plasma en camisetas fotos de madres
que se enorgullecen de la ira de sus hijos.
Ensucia los parabrisas en los semáforos
Y vende pañuelos de papel usados.
Con una conmemorativa placa señala el distrito, la calle, el rincón
donde hiciste por vez primera el amor.
Para conmemorarlo, convoca cada año
a una multitud de amantes.
Detalla con epéntesis y con próstesis
tus deseos, tus ansias, tus miedos.
Incita a que la gente se ofenda
por dinero quemar o por números secretos
de tarjetas crédito desvelar. Escribe guiones de telenovelas subversivas.
Abre la guía de teléfonos y marca un número.
Comunícale al que responda que ese es el primer día
de su nueva vida. Repite el ejercicio
veintiséis veces más, una semana sí y otra no.
Maldice vehementemente en el metro
a los que no conversen
con el que el asiento comparten.
Crea redes ciudadanas
sobre extraviadas erudiciones,
Asegura que la belleza es insolente.
Propugna un turismo del bochorno, el nomadismo
de lo que nadie quiere visitar.
Planta un libro
Lee un árbol
Vislumbra a tu hijo como un amo sin esclavos
Haz porno poético.
 
Aumenta la lista de este poema.

un poema

Oh, deja que lloren. Para esos que nunca han buscado
la verdad que yace detrás de cada palabra,
a ellos la definición correcta de la palabra no les será dada.
Continuarán ciegos entre los ciegos.
Pero tu, oh palabra, tan clara, tan fuerte, tan pura,
dices todo lo que yo por meta he tomado.
Te entrego al futuro, tú eres segura.
Cada uno, por lo menos, despertará de sí mismo.
 
 
Soy un anarquista, por lo que no reinaré
y tampoco seré reinado.


de John Henry Mackay

domingo, julio 18, 2004

crisei

Una bitácora inteligente, amena, cuidada y muy entretenida. Cine, poesía, ciencia-ficción, comics. literatura, críticas, apuntes de diario y unas calibradas gotas de finísima ironía por Rafa Marín, uno de los puntales de la literatura fantástica en castellano.

y se queda el tipo tan pancho...

Loquillo, esa extraña mezcla de gorila, intelectual y crooner de barracón (los tres calificativos, por favor, en el sentido más detestable posible), ante la pregunta de un ciber-fan sobre si alguna vez se ha bajado música de internet o ha comprado en el top-manta responde sin pudor:
 
No. Lo primero porque no tengo ni puta idea de cómo hacerlo y lo segundo, cada vez que veo un disco mio en el Top Manta me lo llevo, ya se sabe: robar a un ladrón...
 
Léanlo ustedes mismos junto al resto de la entrevista. No hay desperdicio. ¡Bendito país de capullos!

sábado, julio 17, 2004

la calor

La calor llega del espacio exterior, atraviesa las capas altas de la atmósfera, cruza las barreras del ozono, atraviesa el cielo azul dejando un rastrojo de magma con sus flechas enormes de fuego solar y, al fin, llega hasta nuestra casa. Ronda nuestras ventanas y nuestros techos, se lanza obstinado contra los muros y las persianas, busca los resquicios bajo las puertas y entre las celosías, calcula la estrategia de asalto, calibra las posibilidades, diseña un plan. Porque, por más que nos defendamos tras ventiladores, abanicos o enormes aparatos de aire frío, la calor tiene claro a lo que ha venido por mucho que nos encerremos en casa. La calor quiere nuestros cuerpos. Quiere entrar. Viene a por nosotros.
La calor reseca las macetas, los arriates, los alcorques y el césped, narcotiza a los gatos, agita la lengua acalorada de los perros, vibra en el aire a ras de suelo, llena nuestro litoral de peregrinos sudorosos y convierte la playa en un enorme campamento de refugiados donde hay de todo menos calma. La calor hace humear el asfalto de la carretera, excita a los insectos cantarines y mustia las plantas
Pero, sobre todo, la calor quiere entrar en nuestras casas y buscarnos por las habitaciones hasta encontrarnos tirados, exhaustos y desnudos en cualquier parte. Viene a mortificarnos, viene a arañarnos la piel, viene a por nuestro sudor, viene a por nosotros. Ha atravesado millones de kilómetros para estar aquí y cobrar su tributo en nuestras vacaciones y en nuestro trabajo, en nuestra casa y nuestra calle, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza. Y si no lo dejamos entrar y lo mantenemos fuera de casa, allá en la calle hirviente, la calor no se da por vencida ni se retira a su palacio en llamas, sino que nos espera con paciencia, aguardando sabiamente el momento en que, aunque sólo sea por un instante, nos asomamos fuera de casa y salimos a territorio abierto y allí entonces la calor nos embiste sin piedad, brutalmente, de golpe, sin previo aviso.
Enemiga íntima: te quiero y te odio.

polo del frío

No fue difícil clonar el Mamut. Ni encontró rechazo ubicarlo en una pálida estepa de Siberia, donde se graniza el aliento y el viento estrella esos cristales contra las pezuñas. El animal está solo, observado a distancia por sus creadores. Creció solo, como parte del experimento. Con el tiempo, se olvidará el interés que su soberbia envergadura despertó en las muchedumbres. Un animal clonado no puede reproducirse, sólo copiarse a sí mismo y morir en las repeticiones. El frío cristaliza las lágrimas de ese dolor produciendo la célebre mirada con estalactitas, lo que aún hoy conocemos como ojos de Mamut. Y si eres capaz de descifrar esos ojos, de que te conmuevan, no veo razón para tu abandono. Yo soy, amor, quien pace en las tundras de tu confianza, he sido clonado por ti, tu semejante, yo soy el animal herido de frío.
 
de Manuel J. Ruiz Torres

martes, julio 13, 2004

reencuentro estival

- I -

Llegan ahora los amigos idos. Por tierra, aire y mar llegan a llamar de nuevo a nuestra puerta. Largas filas de amigos que llegan sonriendo, congregados como peregrinos fieles a la gran mezquita azul de este verano. Es, ciertamente, el verano tiempo propicio para el reencuentro: este oasis famélico y vetusto en medio justo del año, largo y espigado, lentísimo en la laxa y agradable mediocridad de este sitio donde nos ha tocado vivir. Llega el verano y vuelven los amigos. Aquellos amigos que la vida se llevó a otros lados, aquellos que un día dijeron que se tenían que ir de aquí, que ya no tenían nada que hacer y que, por ello, se sacudieron de sus inquietas sandalias el polvo arenoso y enrarecido, irrespirable y pesado, sin salida y sin futuro, el fango, en fin, pesado de la triste vida del sitio en que la fortuna les hizo nacer.
Y es precisamente en estas fechas que, cuando el sol, las vacaciones, la nostalgia de la familia y los amigos o ninguna de estas excusas (o todas ellas a la vez) los traen de nuevo a sus calles de siempre, a sus bares de siempre, a sus recuerdos infantiles concienzudamente proscritos, nosotros, que permanecemos aquí todo el año, desterrados dentro de nosotros mismos, en perenne exilio de párpados hacia dentro, no podemos dejar de sentir una mezcla extraña entre alegría y desazón. Alegría por la vuelta de los que se fueron, por comprobar que, efectivamente, las cosas sólo le han podido ir bien. Una ciudad no es más ciudad ni es más importante porque vengan a visitarla muchos inquilinos, sino porque sus vecinos, sobre todo los más jóvenes, no tienen que irse fuera para encofrarse el futuro. Pero, junto a la alegría del reencuentro, sentimos a veces también la desazón escocida por tener que resignarnos a que gran parte de la gente interesante que hemos tenido la fortuna de encontrar a nuestro lado, tiene que separar, así, como fruta madura de la rama, su vida de la nuestra.

- II -

Pues sí: llegan ahora casi todos los amigos idos. Por tierra, por aire y por mar llegan a llamar de nuevo a nuestra puerta. Largas filas de amigos que llegan sonriendo, nadando en las acequias de la luz de este verano que apenas arrancó motores. Llegan de todas las latitudes, de sus cuarteles de invierno y de sus vidas nuevas y sus nuevos nidos. Llegan de cualquiera de las soleadas islas del mediterráneo donde, por lo visto, nunca falta el jornal bien pagado y el flujo de billetes nunca duerme. Llegan de un Londres triste y bienaventurado, insomne y solitario de muchedumbres, donde se araña la paga de ayuda al emigrante y se cotiza a buenos pounds la mano de obra poco cualificada. Llegan de la Euzkadi brumosa y extraña, de ciudades universitarias de olor moruno, llegan pálidos y sonrientes, supervivientes al oscuro aparato digestivo de la ciudad-monstruo de la capital, Babilonia siniestra y feroz donde la vida es un Secorbus a punto de partir ... en fin, el verano, sí, es tiempo propicio para el reencuentro.
Así que nosotros, los que aún seguimos aquí, los que no pudimos o no quisimos irnos, los que decidimos quedarnos a enfrentarnos a la vida en este pequeño campo de batalla, los que seguimos viendo el sol salir por el mismo lado y ponerse por las tardes, en esas bellas explosiones nucleares allá tras la playa, los que vemos cómo os vais y vemos cómo volvéis ahora en verano (estas fechas en que ya sólo pensamos en irnos unos días fuera de este sitio), os debemos, por lo menos, el hecho de que nos recordéis con vuestra ausencia (tanto como con vuestra llegada) que, en el fondo, las personas somos como pequeños topos que buscan bajo tierra unas raíces que comer. Cada topo en su galería, escarbando en dios sabe qué dirección. A veces, en la negrura, nuestras galerías se cruzan. Otras veces se separan.
Espero (y no lo dudo en realidad) que, llegado el momento, todos acabemos encontrando las palabras justas para, al menos, saber despedirnos de nuevo. Y también, faltaría más, compartir de momento una amorosa borrachera de bienvenida.

ojo de buey, cuchillo y tijera

contemplamos las tijeras
por el ojo de buey
decidiendo finalmente
empuñar el cuchillo
y haceros trampa.


De David González

domingo, julio 11, 2004

pues usted mismo, señor Greenaway

No creo que el cine sea un buen medio narrativo. Si quieres escribir historias hazteescritor. Crear en secuencias no tiene porqué ser narrativo, no tiene porqué explicar historias, y lo que intento hacer con mis estructuras alfabéticas, numéricas, ecuaciones y cálculos es discutir secuencias, pero no la narración, quiero minimizar y reducir la importancia de la narrativa; el cine no es solo anexo a la industria literaria, no hacemos películas para hacer más ricos a los bibliotecarios. Tiene que ser una entidad separada y tener un lenguaje particular, y todavía no lo hemos encontrado. He hecho dos películas en las que aparece la palabra libro en el título: Prospero’s Books y The Pillow Book. Quiero demostrar la dificultad existente entre texto e imagen; The Pillow Book es sobre el lenguaje visual, oral y textual, y la manera en que en Occidente separamos la pintura de la literatura, mientras que en Oriente van unidos; así cuando ves la imagen lees el texto y viceversa. Mis amigos japoneses me cuentan que la historia de la pintura japonesa es la misma que la de la literatura y la caligráfica. Todas se unen en matrimonio, y me gusta imaginar que podríamos usar esto como base para la reinvención del cine.
Peter Greenaway

telegrama a los arquitectos de Babel

Que no suspiren tanto
de alivio vuestras vigas.


No está muerta la termita.


Sólo dormita.

dios

Levanta el pequeño ratoncito la cabeza.
Mira al bosque: enorme, oscuro,
complejo, incomprensible.

Pero qué poco le importa.

Baja luego su hociquillo y roe la avellana caída
sin dar gracias a nadie. Sin pensar.

viernes, julio 09, 2004

hombre se escribe con hacha

Porque no es complicado estoy buscando:
Cielo- árbol- piedra – dignidad- hermano
Son fieles las palabras del pobre
Fabricar collares con sus perlas se debe

Así que hay que lamer los pies de estas palabras
Libándoles el polen de su ciencia inexacta
Buscándolas tal vez colgando de las tetas
De una loba que amamanta los cachorros del verbo.

Ahí está nuestro papel de sabuesos dormidos.
El de enfermeras mancas con dos corazones.
El de barrenderos que saben que la escoba
Sirve para escapar de la caza de brujas.

Es nuestro papel y con tenerlo nos basta
Es nuestro papel y por esto hay que decirlo.
Y volcar en los textos palabras para el hombre
Con los gestos de azúcar que obliga el oído.


de Manuel F. Macías

la calle

La calle ha sido siempre de la gente. Del pueblo. A medida que nos volvemos más burgueses, más volvemos la espalda a la calle. Cuando se ha luchado contra una dictadura, el pueblo ha tomado la calle y entonces el poder, sabiendo esto, se ha encargado muy mucho de controlarla. Quien tuvo la calle ganó la partida. Esto lo sabréis muy bien vosotros, los que os vanagloriáis de haber hecho la transición ésa que dicen que hubo.
El pueblo ha vivido en la calle. Las relaciones sociales, el ocio y el amor: siempre en la calle. Incluso hace poco, recordarán que no era extraño que, en las noches de verano, se viesen vecinos sentados en las puertas de sus casas, incluso con tele y butacón en la calle, como si la acera fuese el salón de todos. Eso hoy es impensable. Los viejos gustan aún de sentarse a mirar lo que pasa en la calle. Pero lo que pasa es que en la calle ya no pasa nada, sólo los coches y la prisa. La gente sólo usa la calle para ir a otro sitio. La calle es de los coches y de los escaparates. La calle está secuestrada. No sabemos quién nos ha robado al calle. Nos la han cambiado. La calle da miedo. La calle es territorio enemigo. La calle es un medio, no un fin, como siempre fue. Hemos perdido la cartografía familiar de la calle. La calle ya no es del pueblo. La calle ha muerto.
Y ahora, encima, cuando por los extraños avatares de los tiempos y los usos, la juventud arrolladora vuelve a reconquistar la calle, esa bendita calle nocturna donde sólo creemos que hay cosas malas, pretendemos prohibir las exaltadas fiestas de los jóvenes. Nuestros hijos han sido capaces de devolvernos lo que nosotros perdimos tontamente: la calle. El espacio de todos y para todos. Y si gustan de la noche es porque de día la calle no es posible, porque es de bancos, coches y mercachifes. No perdamos el norte, amigos: Ellas y ellos, con su lúdica inconsciencia, sin saberlo, hacen otra vez de la calle algo común, algo propio. Han recuperado nuestra calle. Y nosotros, encima, creemos que eso es malo.
Tierra de necios.