lunes, noviembre 22, 2004

párrafos ejemplares (VI)

Aquí me he convertido en algo así como un especialista en silencio; de los silencios, debería decir. Con todo mi ser tenso como una gran oreja, aprecio la cualidad particular del silencio que me anega. Hay silencios aéreos y perfumados como en las noches de junio en Inglaterra, otros tienen la consistencia glauca de la ciénaga y otros incluso son duros y sonoros como el ébano. Llego incluso a sondear la profundidad sepulcral del silencio nocturno de mi gruta con una voluptuosidad ligeramente envuelta en náuseas que me inspira cierta quietud. Durante el día no tengo para aferrarme a la vida ni una mujer, ni hijos, ni amigos, ni servidores, ni clientes que vengan a ser como anclas fijadas en tierra. ¿Por qué es necesario que en el corazón de la noche me permita para colmo avanzar tanto, tan profundamente a lo negro? Podría ocurrir perfectamente que cualquier día yo desapareciera sin dejar rastro, como aspirado por la nada que yo mismo habría hecho nacer en torno mío.

De Michel Tournier

2 Comentarios:

Blogger Kostas H. dice...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

8:13 p. m.  
Blogger Kostas H. dice...

Como dice mi hermano Juanlu, en demasiadas ocasiones nos sentimos como un "pez teleósteo terrestre y angular
incómodos en el mundo que habitamos..."
¡Animo! -corta palabra, pero deseando ahora que sea de largo recorrido-.

8:14 p. m.  

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