domingo, noviembre 28, 2004

el miedo

Vas por la calle y hablas y preguntas y ves a quienes compartieron contigo siendo niños juegos y deseos, y de muchachos tertulias y lecturas, pensamientos y palabras, y la apisonadora brutal del tiempo los ha dejado convertidos en sombras de lo que fueron.. Las personas nos hacemos mayores, adultos, y entonces nos doblegamos y nos convierten en seres extraños, acobardados por la mirada sin rostro del poder, de eso que llamamos “la vida” pero que poco a menudo tiene que ver con la vida verdadera. ¿No os habéis fijado, amigos, que cada vez todos tenemos más miedo? Porque el miedo se nos mete en los huesos y no nos deja ser quienes somos, ni decir lo que decir quisiéramos, ni siquiera (y es esto lo peor) nos deja pensar lo que pensamos. De nada sirve tener libertad si tenemos miedo: miedo a nuestro jefe, miedo a quedarnos en el paro, miedo a que nos diagnostiquen una enfermedad chunga, miedo a que nuestra hija llegue tarde a casa, miedo a morir solos, miedo a que nuestro negocio se hunda, miedo a las otras razas y los otros credos, miedo al futuro, miedo a que no tengamos pensiones, miedo a la vejez, miedo a la soledad, miedo a lo que los demás piensen de nosotros, miedo a que lo que podamos decir se vuelva en contra de nosotros, miedo a expresar lo que realmente pensamos porque el poder puede devolvernos la bofetada multiplicada por diez y hacérnoslo pagar muy caro, miedo a llamar las cosas por su nombre, miedo a decir en voz alta que el emperador, en realidad, está desnudo.
Por debajo de la apariencia serena de las cosas y los ritmos rutinarios de la vida, muy a menudo en todas partes puede uno ver el miedo: el miedo se ha apropiado de las aceras, las oficinas, las farmacias, los colegios, los periódicos, los bares, las alcobas...
El miedo es un extraño monstruo engendrado en las gentes, alimentado por el poder y sostenido por la cobardía. Si algún día somos capaces de domesticar al miedo, podemos estar seguros, amigos, de que muchas mentiras se van a derrumbar.
Muchos imperios iban a caer.