miércoles, octubre 06, 2004

improvisada antología para surfin' bichos (II)

No puede pasar una sola vez en que oiga esta canción sin sentir ganas de abrazar al señor Iván Mariscal

Aunque a veces pueda beber
hasta estrellarme, y aunque también
un día pudiera arruinarme el cuerpo
y la vida, has de saber que
mis huesos son para ti.
Aunque me veas clavándome los dedos
en el centro del hígado hacia adentro,
abriéndolo como un pan
y repartiéndoselo a los perros,
y repartiendo caos en mi familia
y puñetazos a todos los demás,
mis huesos son para ti.
Y aunque pueda perder el culo por una noche,
por una sombra de ojos una noche,
escupiendo besos de pitón,
no soy yo.
Mis huesos son para ti.

de Surfin' Bichos