jueves, septiembre 09, 2004

a sorbos la noche entre palabras grandes

Vaya, vaya. Parece que esta semana se ha puesto de moda poner en las bitácoras un poema del tal David Eloy Rodríguez. Yo no sé quién será este personaje últimamente tan nombrado, pero, curioseando en un archivo de últimos poemas suyos que he recibido no sé muy bien de parte de quién, jejeje, he encontrado este poema del tal D.E.R. que ciertamente me ha hecho gemir de placer.
Hoy lo quiero poner aquí a ver si alguna hermosa princesita callada de ésas que andan por ahí se da por aludida.

Ella lleva el vestido con más ojos
de toda la fiesta. Ella es el cuerpo
capaz de abolir una religión.
Todas las religiones. Ella funda
países insensatos en los ojos.
Cuando su risa deshace las hebras
de la tristeza, inciensos dementes
consiguen enloquecerlo todo
y una tripulación en fuga y pájaros
montan en la barquilla de sus pechos.
Ah, piel de mis sueños, mi estratagema
para dar con la canción del paraíso.
Su codicia fértil y sin balanza
tiene la propiedad del secreto, sabe
del origen, la sed, la plenitud.

Pero estas palabras no alcanzan a explicarlo:

Ella debería contarse en un idioma nuevo.
Ella debería ser un tajo en esta página.


de David Eloy Rodríguez (o de nadie)