martes, septiembre 14, 2004

postales desde amsterdam

Como dos gatos ronroneando, melosos bajo la lluvia, en la ciudad de los ratones.
Es cierto que llueve. Pero casi ni nos moja. A veces.
Luces de colores rielan en los canales negros .
Luces de colores vibran dentro de nuestras cabezas blancas.
Todos los relojes, quizás, del mundo se han muerto hace un rato.
Todos menos el que nos late en el pecho.
Vuelvo a claudicar ante la ciudad alegre y confiada.
La piel de terciopelo de esta rara sodoma es realmente hermosa.