lunes, septiembre 27, 2004

amaré a mi gato

Amaré a mi gato...
Porque en cuanto ve asomarse la gloria de Dios
por el este, la reverencia.
Porque lo hace contorsionando su cuerpo siete veces
con rapidez y elegancia...
Porque después de cumplir con su deber y recibir la bendición
comienza a ocuparse de sí mismo.
Porque lo hace en diez etapas.
Porque en primer lugar examina sus patas delanteras
para ver si están limpias.
Porque en segundo lugar patea hacia atrás para despejar el lugar.
Porque en tercer lugar se estira con las cuatro patas extendidas.
Porque en cuarto lugar se afila las uñas en un trozo de madera.
Porque en quinto lugar se lava.
Porque en sexto lugar rueda después de lavarse.
Porque en séptimo lugar se quita las pulgas
sin permitir que nadie lo interrumpa.
Porque en octavo lugar se frota contra un poste.
Porque en noveno lugar mira hacia arriba
esperando instrucciones.
Porque en décimo lugar marcha en busca de comida.
Porque cuando el trabajo del día ha acabado,
comienza su verdadera misión.
Porque durante la noche hace guardia
para proteger al señor del enemigo.
Porque neutraliza el poder de la oscuridad
con su piel eléctrica y sus ojos refulgentes.
Porque neutraliza al demonio, que es la muerte, animando la vida.
Porque en sus plegarias matutinas adora al sol y el sollo adora a él.
Porque pertenece a la estirpe del tigre.
Porque gato querubín es otra forma de decir tigre-ángel...
Porque no hay nada más dulce que su paz cuando está sereno.
Porque no hay nada más activo que su vida cuando se mueve.
Porque Dios lo ha bendecido con la variedad de sus movimientos...

Porque es capaz de andar al ritmo
de todas las cadencias musicales...

de Christopher Smart