miércoles, agosto 04, 2004

charla con una hermosa dama

Permíteme, querida princesa, que continúe en esta bitácora unas lineas más la charla que dejamos sin concluir. Hablábamos la otra tarde, amiga, de izquierdas y derechas y de cómo tú, desde tu militancia demócrata, defendías la necesidad de una reorganización del voto útil frente al conservadurismo político y la "apatía" política que sufrimos. Te replicaba yo, por contra, que estabas planteando una dicotomía falsa que quizás tuvo alguna razón de ser en la revolución francesa e incluso a fines del siglo XIX con la revolución industrial y las luchas obreras pero que hoy, en pleno triunfo de la más eficiente forma de totalitarismo que sufrimos bajo el llamado “estado de bienestar” o “socialdemocracia”, había dejado de tener sentido. Y no lo tiene, niña mía, porque “derecha” o “izquierda” al igual que los conceptos de “Estado” y “Capital” son ideas que se han acabado fundiendo en la práctica y hoy no hay manera posible de distinguir los unos de los otros. Estado y Capital, en otros tiempos entidades antagónicas desde las que se diseñaban las políticas de izquierdas o derechas, hoy han venido a ser los mismo pues ambos defienden el mismo “status quo”, parten de iguales concepciones del mundo y comparten métodos y estrategias de funcionamiento. En la praxis, querida hermana, el alcalde de un municipio, el presidente de un gobierno y el gerente de una multinacional funcionan con la misma cosmovisión, bajo la misma fe en la economía y bajo los dictados de conceptos como rentabilidad, beneficio, progreso y desarrollo, palabras que nos han embutido pero que son mera jerga del capital, del ejecutivo y, en última instancia, del depredador. La llamada izquierda, al igual que la derecha, defienden el mismo orden de cosas: la sumisión al mercado, la información, los bancos y, en definitiva, la dictadura del tiempo, el dinero y el trabajo. Por eso igual da izquierda o derecha, hermana: ambos son, por igual, enemigos y verdugos de la vida.
Que no nos engañen ni un minuto más.
Tuyo que te quiere.