sábado, julio 31, 2004

la conjura de los conejos

Sentimos un reguero de conejos nerviosos
Inflamándonos las venas,
Corriendo suavemente por nuestros intestinos,
Limpiándonos por dentro
La arenilla de la muerte,
El hollín de las mentiras,
La ceniza sin forma de la vida simulada.

Los sentimos correr y los sentimos
Nerviosos e impacientes
Por salirnos por la boca y por los ojos.

Saben bien que los zorros
Los acechan ahí fuera.

Pero tienen que salir.

Pero quieren salir.

Pero van a salir.