lunes, junio 28, 2004

epístola irreal

Alteza: He venido hasta vos para hablaros de vuestro pueblo. Es vuestro pueblo, Alteza, contradictorio y extraño y por eso ha ido trazando su historia (esa misma historia que vuestros ancestros mandaron escribir para mayor gloria de vuestra estirpe y vuestro linaje) a golpe de pecho hinchado y de estómagos vacíos. Pero vuestro pueblo, Alteza, no es el que sale en la televisión agitando banderolas de colores y gritando de emoción al ver a vuestra familia. Ese pueblo no es el que vos en realidad gobernaréis ni el que ahora gobierna vuestro padre, Alteza. Ese es un pueblo de goma espuma y papel couché, construido por los decoradores del feudo a vuestra imagen y semejanza y a imagen y semejanza de vuestra realidad irreal por los escribas y los fotógrafos, por los tertulianos radiofónicos y las revistas del corazón, por los historiadores rancios, los políticos obsecuentes y los presentadores de noticieros. Ese pueblo deslumbrado por el glamour, las medallas militares, las flores de plástico, los sombreros de las damas de la sangre azul y las baldosas de mármol donde bailan valses las princesitas descalzas, ése no es, Alteza, ni vuestro pueblo ni el mío.
Vuestro pueblo y el mío, Alteza, tiene un corazón que late en silencio oculto por los altavoces de la propaganda del régimen e intuye en lo hondo que vos y todo lo que vos representáis no sois más que residuos de tiempos arcaicos conservados para mantener la falacia del reino y sus fronteras, de sus gestas y su idioma, de sus banderas y sus leyes. Vuestro pueblo, como el mío, sabe, Alteza, que no hay argumentos para sostener la falacia de vuestra dinastía y vuestros exclusivos privilegios. No se oye en parte alguna la voz de vuestro pueblo, Alteza, pero su eco resuena claramente por las calles y las tabernas, allá donde no llegan del todo los altavoces del régimen y las luminarias de los salones regios. Pero por debajo de la algazara de celebraciones y verbenas los latidos ocultos del corazón de vuestro pueblo, Alteza, susurran en secreto que esta tierra mañana será republicana.