jueves, mayo 20, 2004

manifiesto contra nosotros mismos

Europa, esta vieja fortaleza medieval donde los mismos reyezuelos se han estado intercambiando sus cenicientas coronas desde tiempos inmemoriales, cierra sus enormes puertas a los pobres. Aquí vivimos bien, pero no hay para todos. Bastante trabajo es ya repartir los preciados dones del progreso entre nuestros ciudadanos para tener que dar siquiera las migajas a los hijos de la miseria. El mundo es pequeño, cada vez lo es más. No hay futuro para todos.
El poder vuelve del revés el sentido de las cosas. Europa prospera y blinda sus ventanas y sus puertas. La gran pirámide del mundo se hace cada vez más espeluznante. Estómagos repletos arriba. Bocas hambrientas abajo. Muchas. Demasiadas. Casi todas.
Pero no podemos caer en la peligrosa trampa de culpar sólo a gobiernos, bancos, multinacionales o instituciones internacionales: todos nosotros somos, en gran medida, responsables del cada vez más gigantesco muro mortal que separa nuestras casas (aseguradas a todo riesgo y climatizadas contra toda borrasca) de aquellas latitudes largas del hambre, el frío y la desesperanza. Somos cómplices ¡imprescindibles cómplices! porque contribuimos a la gran máquina de la injusticia y la muerte con nuestras nóminas domiciliadas, nuestros horarios, calendarios y relojes, nuestros planes de pensiones, nuestros coches y nuestros teléfonos móviles, nuestras hipotecas, nuestra fe indiscutible en el dinero, el futuro, el progreso y las leyes, nuestra sumisión ante el gran dios bursátil, los bancos, la televisión y el llamado estado de bienestar, nuestra creencia en los estados de derecho, la social democracia, la idea de una Europa presuntamente comunitaria, la Organización de Naciones Unidas y el supuesto derecho internacional.
Si damos de comer a los gatos, no es coherente que ahora queramos defender a los ratones. Si decimos hoy esto no es sólo para reclamar justicia, que también, sino para que todos nosotros, pobres piececitas del gran engranaje siniestro del mundo desarrollado, descontentas con no sabemos exactamente muy bien qué, comencemos a darnos cuenta de que, necesariamente, las cosas sólo van a cambiar si empezamos por cambiarnos a nosotros mismos.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dice...

Empece a leer este blog un poco tarde, y, ahora, repasando ediciones anteriores que no pude degustar en caliente, comento lo incomentable, lo que ya se comenta por si mismo, lo que no deja nada por decir. Grande.

patàn

4:03 p. m.  
Blogger garcía argüez dice...

y tarde he leído este comentario tuyo, patán. Gracias por tus bellas palabras.
Gracias.

8:24 p. m.  

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