viernes, mayo 28, 2004

es un hombre que va arrastrando los pies

Es un hombre que va arrastrando los pies por la calle. Ha llovido y hay charcos grises sobre el adoquinado. Se cubre los pies con dos bolsas de plástico amarillo amarradas a los tobillos con unas cuerdas. Camina despacio camino de ninguna parte. La mañana es como un enorme tetrabrik de vino barato que está por estrenar. Antes tenía unas botas que alguien le había dado. Abrigaban y libraban sus pies del frío, pero hace sólo unos días que se las robaron.
Camina con la mirada apuntando al frente, que es como camina la gente que está perdida en las rotondas de la vida. Aún es joven aunque se está haciendo viejo con rapidez. Llevamos ya años viéndolo envejecer y él nos ve envejecer a nosotros. Ha sido una mala noche porque se ha mojado en mitad del sueño y ha tenido que mover el sucio colchón hacia otro lado. De momento, aquella casa en ruinas le sirve de cobijo. Sabe que la van a tirar. Ya se ha enterado. Pero ya encontrará otro sitio. Está acostumbrado a cambiar de casa constantemente, una perpetua mudanza en la que apenas arrastra de un sitio a otro las pocas cosas que posee y que ninguno alcanzamos del todo a imaginar. Su exiguo patrimonio. Lo más valioso. El pequeño gran tesoro que arrastran los lázaros del mundo.
Esta noche ha llovido pero ahora está empezando a salir el sol y la calle se va llenando de gente apresurada que hace sus cosas y de coches que paran y pitan y de furgonetas que abren sus fauces y vomitan cosas frente a los comercios y de niños que van dormidos al colegio y de obreros con chalecos verdes que abren la calle... la ciudad, en fin, que despierta a otro día más que todos sabemos igual al de ayer y al de mañana.
Y él camina hacia el súper con la calderilla y compra su desayuno, abre el cartón con los dientes y se sienta al sol sobre el escalón de una casapuerta. Da un trago largo. Y luego entorna los ojos y, paladeando el primer trago de vino, piensa que quizás seamos todos nosotros, pasando a su lado sin mirarlo, quienes estamos viviendo una vida equivocada.